Mi Dios y mi todo (Paloma Morales Terribas)

Primer plano del Señor de la Humildad. En esta obra he querido representar la sencillez de la divino, el dolor y sufrimiento pasado y la paz que llegamos a tener al estar a su lado.

Precio: 1200€

Técnica: Pastel

Instagram: @palomamtpinturas

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Reflexión

Este cuadro es una verdadera representación, preparación y disposición hacia el deseo más profundo de todo cristiano y de esta artista: “El Amor de Dios”.
“Quien me ve a mí, ve al Padre.”
“Solo quien ve al hijo, ve al Padre en su máxima plenitud”, por eso no debéis de olvidar que lo esencial se hace invisible, está más allá de lo que nuestras retinas pueden ver:
“Solo los ciegos verán al señor”
Pues… ¡abrid los ojos y buscarlo con Fe y devoción otros 100 años más!, hasta que el infinito se haga finito en el cielo prometido.
¡Oh Señor de la Humildad!

  • Donde está tu humildad: no hay miedo… hay belleza interior.
  • Donde está tu humildad: hay elegancia de la sabiduría.
  • Donde está tu humildad: hay serenidad y atardecer.
  • Donde está tu humildad: hay fortaleza.
  • Donde está tu humildad: hay tenacidad.
  • Donde está tu humildad: hay perdón.
  • Donde está tu humildad: hay dulzura de nuestra Madre Soledad.
  • Donde está tu humildad… está la mansedumbre de Paloma.
    ¡Oh Señor de la Humildad!
    Sólo ella ha podido encontrar el color y la tez de tu piel, el dolor y llanto bajo lágrimas de sangre que cae por tu frente marchita por una corona de espinas.
    Sólo ella ha podido encontrar la suavidad de unos trazos hechos con tanto amor y dulzura que nos ha mostrado su luz: “Yo soy la luz del mundo”, entre las sombras de nuestros pecados: “Yo soy el buen Pastor que cuida de sus ovejas”.
    El Señor de la Humildad, nos invita con su cabeza cabizbaja y mirada serena a realizarnos una mirada introspectiva de nuestros pecados y a mirarnos dentro, llamándonos una vez más a la puerta y prestar atención una vez más a la eucaristía, con todos nuestros hermanos y el mundo. Cada gota que se derrama por sus mejillas, es cáliz de sangre, ¡es bebida de salvación! Cada moratón y golpe recibido es cuerpo, ¡cuerpo que se hace pan en la mesa: cada día, cada domingo, cada martes en su caminar desde Santa Cruz LA Real.
    “Nadie llega al Padre si no es por Mí.”
    ¡Oh Señor de la Humildad! que sea siempre tu voluntad y no la mía. Tú eres el único que vale tu misericordia es infinita y… nadie sabe mirarnos como tú nos miras, como un padre que enseña a sus hijos, como una madre que cuida de sus hijos. Nos mimas y nos abrazas con una caña en la mano… como pobres de espíritu pero llenos de esperanza en tu Amor eterno y milagroso, para ayudar a los demás.
    ¡Oh Señor de la Humildad! tú nos llevas a tu Cruz, como símbolo de unión con la Santísima trinidad: Padre hijo y Espíritu Santo. Tú nos llevas… a María, a tu madre, en soledad, sentada y que como, también, discípula tuya nos llama y abre sus brazos para darnos tu bendición y susurradnos en silencio que cojamos tu cruz y hagamos lo qué Él siempre nos diga.
    ¡Oh Señor de la Humildad! tú reflejas en cuerpo silente, el dolor y las angustias por el auxilio constante de nuestras almas y su salvación, haz que cuanto más profunda sea la desolación más alta sea la consolación de mi alma.
    ¡Oh Señor de la Humildad! quiero dar gracias para terminar a la persona que podido ser tus manos y que has tocado su alma, Paloma, creando en ella una gran virtud y gracia. Es toda una gratitud para la Hermandad, para sus hermanos, para todos los hermanos en Cristo y su madre y para todo el mundo.
    Pobreza y caridad van cogidos de la mano y no hay amor más grande que el de “Amar al prójimo como Él nos amó.”
    GRACIAS.