Ecce Homo del Realejo (Luís Rodríguez)

Un primer plano conmovedor detiene el tiempo: el rostro de Cristo inclina la mirada, humillado y majestuoso. La corona de espinas talla su frente y deja hilos de sangre que caen como lágrimas encendidas. La piel, de gris ceniza, vibra con una luz intima que abraza la herida. Los pliegues de la barba, el silencio de los labios y la cuerda al cuello narran dolor, paciencia y entrega. No hay grito: hay una dulzura poderosa que estremece. Cada gota roja es un latido, cada sombra, un suspiro por la humanidad entera. La obra nos mira desde su humildad y nos invita a mirar adentro: compasión, ternura, perdón. En el Realejo, esta imagen no solo Se contempla; se siente. Es un puñal y un abrazo, plegaria hecha dibujo, un eco de esperanza en medio del sufrimiento.

Técnica: Lápices de grafito sobre papel Canson 370 g/m`
60X40 cm

Instagram: @arte_cofrade_beleno