María Santísima de la Soledad (Francisco Casado García)
La obra retrata a María Santísima de la Soledad mediante la técnica del óleo, donde el marco ornamentado de estilo barroco envuelve la imagen principal. El formato es vertical y destaca la plasticidad de los textiles con juegos de paños en tonos rojos, blancos y azules, así como la diadema radiante plateada que sobresale del fondo neutro. La composición del marco incluye medallones dorados que refuerzan el carácter sacro de la imagen.
La paleta cromática favorece el dramatismo propio del barroco granadino: el manto azul intenso contrasta con el rojo de la túnica, y el blanco del paño resalta sobre el conjunto, sugiriendo pureza.
La iconografía y los símbolos que adornan el marco envuelven a la Virgen con atributos marianos profundamente significativos. La rosa representa la belleza, amor y virginidad de María, símbolo de su pureza extrema y su rol como reina de todas las virtudes.
La Torre de David alude a la fortaleza espiritual y firmeza ante la adversidad. El pozo simboliza el origen de la vida y la sabiduría divina que María porta en sí misma. El espejo de justicia hace referencia a su papel como reflejo perfecto de la divinidad. La puerta del cielo expresa el papel mediador de María entre la humanidad y lo divino.
El marco integra otros atributos como la estrella de la mañana (esperanza, nuevo comienzo) y la fuente, que enfatiza a la Virgen como regeneradora y vivificadora.
Estos elementos narran visualmente la santidad y excepcionales cualidades espirituales de María Santísima, reforzando la idea de que, en la soledad tras la muerte de Cristo, ella brilla como faro de consuelo y esperanza.
Técnica: Dorado, Plateado y óleo sobre tabla.
Instagram: @f.casado_arte
